Héctor A. Gil Müller

Bienvenido a este espacio de reflexión, donde lo único que se pretende es que veamos las mismas realidades pero con diferentes ojos.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Ejercicio evaluador de prejuicios

Intente resolver el siguiente acertijo:

ARGUMENTO:

Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale conduciendo su auto desde su casa en Madrid en dirección a Valencia. Roberto, va con él. En el camino ocurre un terrible accidente. Un camión, que venía en sentido contrario se sale de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio.

El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida.
Una ambulancia del hospital de emergencias de Valencia llega casi de inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al hospital.

No bien llega, los médicos de guardia empiezan a tratar al niño para intentar salvarle la vida pero, luego de intercambiar opiniones y estabilizar sus funciones vitales deciden que la condición de Roberto es muy grave. Necesitan consultar. Además, advierten el riesgo de trasladar al niño a otro hospital y por eso deciden dejarlo internado allí, en Valencia.

Luego de una junta de médicos se comunican con el Hospital de Niños de Madrid y finalmente conversan con una eminencia en el tema a quien ponen en conocimiento de lo ocurrido. Como todos coinciden que lo mejor es dejar a Roberto en Valencia, la eminencia decide viajar directamente de Madrid hacia allá. Y lo hace.

Al llegar la eminencia los médicos que lo trataron le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión.
Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar: ¿Cree usted estar en condiciones de salvar al niño?, pregunta con un hilo de voz.

Y obtiene la siguiente respuesta: ¡Cómo no lo voy a salvar, haré todo lo posible, si es mi hijo!'

Bien, hasta aquí la historia. Está en ti el tratar de pensar la manera en que esta historia tenga sentido.
No hay trampas, No hay nada oculto. Y antes de que leas la solución, quiero agregar algunos datos:

a) Antonio no es el padrastro.
b) Antonio tampoco es un cura.

La solución está más abajo, pero sólo léela cuando desistas.

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SOLUCIÓN:

Lo notable de este problema es lo sencillo de la respuesta. Más aún...pensarás ¿cómo es posible que no se me haya ocurrido?

La solución es que la eminencia de la que se habla es LA MADRE de Roberto. Pero tenemos tan interiorizado la idea que las 'eminencias' son sólo hombres que no se nos ocurre que pueda haber sido una mujer.

Y esto va más allá de que, puestos ante la disyuntiva explícita de decidir si una eminencia puede o no ser una mujer, nadie dudaría en aceptar esa posibilidad, sea uno mujer u hombre.

Sin embargo, en este caso falla. No siempre se nos ocurre la respuesta correcta. Más aún: muchas mujeres que no logran resolver el acertijo, al conocer la solución se sienten atrapadas por la misma conducta machista que ellas mismas condenan.

En fin, creo que es un ejercicio muy interesante para analizar nuestros propios prejuicios y laberintos internos, al margen de nuestro género.

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