Héctor A. Gil Müller

Bienvenido a este espacio de reflexión, donde lo único que se pretende es que veamos las mismas realidades pero con diferentes ojos.

domingo, 3 de octubre de 2010

A minutos de una guerra nuclear

El 26 de septiembre de 1983 se produjo el llamado Incidente del Equinoccio de Otoño, que colocaría al mundo a solo segundos de la guerra atómica.

A las 00.14 de Moscú un satélite soviético dio la alarma: un Misil balístico intercontinental estadounidense se habría lanzado desde la base de Malmstrom en Montana,EEUU y en 20 minutos alcanzaría la URSS.
Stanislav Petrov estaba a cargo del búnker Serpujov-15, el centro de mando de la inteligencia militar soviética desde donde se coordinaba la defensa aeroespacial rusa, el caso equivalente del NORAD americicano en la Montaña Cheyenne, su misión era verificar y alertar de cualquier ataque a sus superiores, con lo que se iniciaría el proceso para contraatacar con armamento nuclear a los Estados Unidos.
Sólo tres semanas antes, la Unión Soviética había derribado un avión de pasajeros coreano el tristemente célebre Vuelo 007 de Korean Air, que había invadido el espacio aéreo soviético, matando a las 269 personas a bordo, incluidos varios estadounidenses, la OTAN pronto comenzó el ejercicio militar “Able Archer 83”, interpretado por el KGB como una preparación de un primer ataque.
De acuerdo con CNN, el KGB había enviado un mensaje a sus espías en Occidente, advirtiéndoles que se prepararan para una posible guerra nuclear.
En principio Stanislav Petrov pensó que debía de tratarse de un error, porque no tendría sentido que los estadounidenses atacaran con un único misil. Más tarde los ordenadores indicaron que cuatro misiles más se dirigían hacia Rusia, el conocía bien las peculiariades del sistema satélite OKO de alerta temprana rusa y creía que éste podía equivocarse, así que consideró de nuevo que eran muy pocos misiles, sólo cinco, cuando EE.UU. tenía miles de misiles nucleares. Decidió esperar y finalmente se descubrió que era una falsa alarma causada por una rara conjunción astronómica entre la Tierra, el Sol y la posición específica del satélite OKO .
Cuando le preguntaron por qué no había dado la alerta, contestó simplemente:“La gente no empieza una guerra nuclear con sólo cinco misiles”

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